lunes, 7 de septiembre de 2015

Un hombre para la eternidad (A Man for All Seasons)



Titulo original: A Man for All Seasons
Año: 1966
Duración: 120 Minutos.
País: Reino Unido.
Director: Fred Zinnemann.
Guión: Robert Bolt (Teatro: Robert Bolt).
Música: Georges Delerue.
Reparto: Paul Scofield, Wendy Hiller, Leo McKern, Robert Shaw, Orson Welles, Susannah York, Nigel Davenport, John Hurt, Corin Redgrave, Colin Blakely, Cyril Luckham, Jack Gwillim, Thomas Heathcote, Yootha Joyce, Anthony Nicholls, John Nettleton, Eira Heath, Molly Urquhart, Paul Hardwick, Michael Latimer, Philip Brack, Martin Boddey, Eric Mason, Matt Zimmerman, Vanessa Redgrave.
Premios:
1966: 6 Oscars: Película, director, actor (Scofield), guión adap., fotografía, vest.
1966: 4 Globos de Oro, incluyendo Mejor película drama. 5 nominaciones.
1966: Círculo de Críticos de Nueva York: Película, director, guión y actor (Scofield).
1966: National Board of Review: 5 premios incluyendo Mejor película.
1967: Premios BAFTA: 7 premios incluyendo Mejor película.




Durante el siglo XVI, el rey de Inglaterra Enrique VII desea divorciarse de su esposa, Catalina, para casarse con Ana Bolena, puesto que Catalina no le da un hijo. Debido a que la iglesia católica no permite un acto así, Enrique VIII busca el apoyo de la aristocracia para crear su propia iglesia.





La película trata la secesión de la iglesia católica con Enrique VIII, quien se autoproclama jefe supremo de la recién creada iglesia anglicana. El film se centra en la problemática del rey con el filósofo Tomás Moro, el cual es un ferviente seguidor de la iglesia romana.
Se trata de una película muy interesante que se centra en temas filosóficos como el derecho al silencio, pero quizá un poco pesada ya que toda la película es filosofía, salvo cuando aparece Enrique VIII, esos momentos son cómicos.





En cuanto a los actores, tenemos a Paul Scofield en la piel de Sir Tomás Moro, un gran pensador y orador. además de un estricto creyente de los ideales eclesiásticos, lo que llevará al problema con el rey, a pesar de que no niegue en ningún momento el matrimonio con Ana Bolena.
Otro de los protagonistas es sin duda Thomas Cromwell, Leo McKern en la película, el cual es el enemigo de Moro el cual se enfrentará a él con el objetivo de que sea condenado. Los otros personajes trabajan muy bien (mención especial a Orson Welles, el cardenal Thomas Welsey) aunque el film se centra más en estos dos pensadores.



La decisión del divorcio con Catalina fue debido a que Enrique VIII alegaba que ésta era estéril y por lo tanto debía casarse con Ana Bolena. El problema es que, a ojos de la iglesia católica, el matrimonio con Catalina era completamente legal y que, por lo tanto, no podía haber divorcio. Por ello, Enrique VIII se “cabreó” y decidió montarse su propia iglesia en la que, como no podía ser de otra forma, él sería el jefe supremo, no el jefe, el jefe supremo. El hecho es que algunos personajes de la aristocracia lo vieron mal, pero al enterarse de que condenarían por alta traición al que no estuviese de acuerdo, su forma de pensar cambió. Caso especial el de Tomás Moro, quien haciendo uso de su inteligencia y de su, por qué no decirlo, testarudez infinita, no se manifestó en contra, si no que decidió no pronunciarse ni a favor ni en contra. Yo no soy ningún experto en leyes, pero si se de historia, y si, en el siglo XVI intentabas ser más listo que el rey y, además, demostrarlo, la condena era segura.



Hay una escena que es magnífica y es cuando, en una de las escenas final, Tomás Moro se encuentra en el juicio para trata de sonsacarle su parecer. Esta escena hace un resumen de toda la película además que se trata del punto más álgido de la cinta. Su discurso sobre el silencio es magnífico, pero se nota que es como decir: “yo soy más listo que todos vosotros juntos y os voy a demostrar que no me llegáis ni a la suela de los zapatos”. No os desveló nada, pues si veis la película os daréis cuenta de lo que digo.





He visto esta película dos veces: en primero de carrera, y hace alrededor de una semana con mi hermana, por lo que no os quepa duda de que la recomiendo.
Es filosófica desde el minuto 1 hasta los títulos de crédito y trata conceptos que se deben conocer, como el luteranismo; eso sí, saberlo no es imprescindible para disfrutar de esta producción. Por cierto, Enrique VIII, el cual se casó hasta con seis mujeres (de la cuales, sólo decapitó a dos: Ana Bolena y Catalina Howard) nunca tuvo un descendiente varón (así como hijos sanos) debido a una enfermedad llamada síndrome de McLeod que él padecía.


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